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Contra toda adversidad: Chile ya tiene campeones nacionales de programación computacional 

Febrero de 2021.- Tras un año sumamente desafiante, el sábado 30 de enero se llevó a cabo la IX Olimpiada Chilena de Informática (OCI), la principal competencia de programación computacional en el país, de la que emergieron 12 campeones nacionales: siete medallas de bronce, cuatro de plata y una de oro. 

En este encuentro, que en 2021 se llevó a cabo en modalidad online debido a la emergencia sanitaria, se inscribieron 87 estudiantes de 6º básico a 4º medio de diversos lugares del país, varios de los cuales antes no podían acceder a las actividades por las distancias. También destacó el aumento de niñas participando: un 51% más que el año pasado, llegando cerca del 38% del total de las personas inscritas, y de las y los 43 competidores que obtuvieron puntaje, 30% fueron niñas. 

Fueron más de cuatro horas de arduo trabajo para las y los 50 participantes activos, quienes completaron una serie de desafiantes ejercicios mediante la creación de código, para generar sus puntajes y clasificar entre los 12 seleccionados nacionales. 

Uno de los elementos clave en esta olimpiada es el valor del aprendizaje y el sentido de superación. Muchos participantes compiten varias veces y van adquiriendo habilidades y conocimientos que les permiten, en el mediano plazo, acceder a uno de los lugares ganadores. Esa es la experiencia de Pau Rovira Bórquez, medalla de oro de la Nº OCI: “Fue muy frustrante el año pasado, no logré llegar a finalista, pero este año logré tener la medalla de oro, ¡siempre se puede!” 

Martina Gonzalez empezó participando en la OCI de 2018, y ahora llegó a formar parte del equipo nacional. “Esa primera vez que participé, sabía muy poco de la programación competitiva, pero luego hice el curso anual de Niñas Pro, y a pesar de eso estaba bien insegura, pues no sabía que si lo que estaba aprendiendo me servía”. En 2019 volvió a participar y llegó hasta las nacionales, tras lo cual volvió a entrenar a conciencia: “Hice todos los ejercicios que me mandaban, busqué todo lo que pude para adquirir más conocimiento. Buscaba por internet para complementar en mis temas más débiles, y me preparé constantemente las últimas semanas”. Así, llegó al día de la jornada muy preparada, y con mucha concentración, realizó los ejercicios con los que obtuvo el puntaje que le permite ser parte de la selección nacional de este periodo. “Quiero decirle a las niñas que si quieren meterse en este mundo de la programación competitiva, se atrevan, que crean en ellas y lo hagan”. La nueva seleccionada también destaca la importancia de las subtareas porque pueden hacer la diferencia en el momento de la competición. Ahora Martina se prepara un par de horas al día para llegar al campamento con más conocimientos y lograr ser seleccionada para la competencia internacional.

Entre los cuatro ejercicios de la jornada, el primero consistió en verificar los resultados de un torneo de ajedrez ficticio, en el cual se le asigna puntaje a cada uno de los 100 ajedrecistas de acuerdo a sus resultados, y quienes programan deben desarrollar un código que permita seleccionar a todos los campeones que tienen el puntaje máximo en su torneo. Otro de los ejercicios se iniciaba con un mensaje cifrado, en el cual los y las estudiantes debían descubrir la clave que se usó para su codificación. 

Quienes participan en la OCI deben intentar llegar a la respuesta correcta de estos problemas, con restricciones de memoria RAM y tiempo de ejecución para que corra el programa, por lo que la eficiencia de la solución creada por cada estudiante es determinante para el puntaje. 

“La organización de este año nos planteó muchos desafíos: con la pandemia no pudimos realizar las actividades regulares, sin embargo el formato remoto nos permitió llegar a personas que en instancias anteriores no podíamos, principalmente por temas de movilidad. Esta modalidad nos permitió incluir zonas donde antes no había competidores, y ver cómo también hay talento en estos lugares, ya que varios de estos estudiantes sacaron muy buen puntaje”, señaló Catherine Espinoza, directora ejecutiva de la Corporación para el Fomento de la Ciencia de la Computación en Colegios (C^100), organización a cargo de la producción de la OCI. 

Marcelo Lemus, estudiante de cuarto medio en Salamanca, destacó que para él habría sido complicado participar en otras ciudades, pero que al ser online pudo ser parte desde su ciudad. “Estuve estudiando nueve meses, desde abril, así que es una maravilla haber quedado entre los seleccionados”. El estudiante se preparó en este año, que no hubo clases presenciales, realizando problemas online y buscando recursos por internet, por lo que no tuvo apoyo de profesores para lograr su hazaña, lo que hace que el campamento y el entrenamiento que recibirá ahora sean una muy buena instancia para desarrollar sus talentos. 

La OCI b